29 jun. 2011

Fracasos

La historia de la música se ha construido a partir del éxito de grandes obras que tuvieron un estreno grandioso, a menudo con triunfos insuperables que quedaron en el recuerdo de los asistentes como momentos estelares del arte creativo, pero también, y ahí está lo más curioso del tema, con sonadísimos fracasos de todos conocidos. ¿Cuáles? Pues son bien conocidos, por ejemplo, el escándalo supremo que se montó en Paris en el estreno de la Consagración de la primavera de Stravinski (le Sacre du pritemps), con el público pateando los sagrados entarimados del Teatro de los Campos Elíseos un lejano 29 de mayo de 1913. Pero también los abucheos que sufrió el pobre Nijinski bajo el patrocinio de Diágilev en el esteno del Preludio a la siesta de un fauno (Prélude à l'après-midi d'un faune) de Debussy el año anterior, que tuvieron que ser sonados, pues la versión del poema de Mallarmé con la música del compositor y la coreografía del bailarín resultaron un escándalo. ¿Y qué decir del estreno de Salomé de Richard Strauss en el Sächsische Staatsoper de Dresde? El libreto de Oscar Wilde y las disonancias del muniqués fueron una mezcla explosiva que el público de la época no fue capaz de aguantar. Pero los fracasos sonados no están sólo relacionados con las vanguardias de entreguerras. Ya en la época del clasicismo, Viena vivió sonoros fracasos de Wolfgang Amadeus Mozart, que tuvo que viajar a Praga para encontrarse con grupos de melómanos comprensivos y buenos amigos que aceptaran sus óperas más conocidos después de los fracasos vieneses. 
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En tiempos más recientes, uno de los episodios más conocidos es el que tuvo como protagonista a Bob Dylan en el festival de Newport de 1965. El tema ha sido muy comentado, hasta el punto de que tiene una entrada en la Wikipedia: Electric Dylan controversy (sólo en inglés). En 2005 Martin Scorsese realizó un documental sobre el músico (No Direction Home) en el que incluía conversaciones con Dylan y con otros personajes próximos a su carrera en el que también trataba el tema de lo sucedido en aquel festival de Newport. Anoche pude ver el documental que la BBC4 dedicó a sus  actuaciones en el festival durante los años 1963-1965, dirigido en 2007 por Murray Lerner: The Other Side of the Mirrors.
En 1963 Dylan obtiene un gran éxito entre el grupo de músicos y cantautores de la música folk. Ya destaca por su originalidad y por la autenticidad de su forma de hacer canciones, aun  cuando éstas sean creaciones propias y no recopilaciones de cantos de trabajo, de blues negros y otras formas populares como hacían los demás. Forma parte de una larga tradición de cantantes, como su admirado Woody Guthrie, “conocido por su identificación con la gente común, los pobres y los oprimidos, así como por su odio al fascismo y la explotación”, (Wikipedia).  Se trata de un grupo de cantantes que inician su carrera en la época de la Gran Depresión de los años treinta y que tienen un marcado carácter izquierdista y reivindicativo.
En 1964 el triunfo de Dylan es total. Se presenta acompañado de una guapa cantante mestiza, que canta unos agudos imposibles y que da un contrapunto melódico muy interesante a sus temas, Joan Báez.  Sus canciones, (como Blowing in the wind), empiezan a ser ampliamente conocidas y el triunfo en el festival es arrollador. Dylan empieza a convertirse en un fenómeno de masas dentro del mundo folk norteamericano.
Así que cuando el 25 de julio de 1965 llega al festival tiene todo de su parte. No puede fallar nada. Pero Bob Dylan no es un fanático de la rutina, de los lugares comunes ni de los caminos trillados, así que después de interpretar unos temas con su guitarra acústica y su armónica, decide, de manera al parecer improvisada, hacer una presentación de los temas que está preparando para el que sería su sexto álbum, Highway 61 Revisited, convocando al escenario al guitarrista Al Kooper, al organista Mike Bloomfield (de la Paul Baterfield Blues Band) completando el grupo de rock eléctrico con bajo, batería y piano. El shock que debieron de padecer los sufridos espectadores de aquel festival cuando la banda arranca con los primeros acordes de “Like a Rolling Stone” debió de ser terrible. Cuando acabó el tema los abucheos fueron bien evidentes según se aprecia en el documental de la BBC y en la película de Scorsese, de modo que al poco Dylan les dijo: venga chicos, vámonos, (Let's go, man. That's all). El escándalo fue tremendo y los organizadores, ayudados por Joan Báez y otros consiguieron que Dylan volviera al escenario y acabara una especie de actuación cantando algún tema acústico más. Pete Seeger parece ser que intentó cortar los cables para que aquello no sonara, o al menos pedía un hacha para hacerlo. Según dijo después, era para que el sonido no dañara los oídos de su anciano padre. Su anciano padre, Charles Seeger, era una auténtica institución americana. Músico, compositor y musicólogo, había dirigido la Sinfónica de Colonia en Alemania, donde estudió, y después desempeñó diferentes cargos importantes en la Julliard, en Berkeley y los principales organismos musicales y universitarios del país. Su hijo, famoso músico folk, le había llevado al festival después de convencerle de que podía escuchar música americana interesante y cuando apareció el grupo eléctrico de Dylan, tanto el hijo como el padre fueron de las víctimas más cruelmente machacadas por el sonido de la banda que, además, no era ni siquiera un sonido blues, sino propiamente pop, juvenil y ruidoso. Pero ya nada se podía arreglar y aunque la segunda salida de Dylan al escenario pone un fin adecuado al concierto, todo estaba perdido.
Después del concierto de Newport de 1965 apareció el disco Higway 61 Revisited, Dylan se convirtió en un icono pop y en adalid de una generación, mientras que Pete Seeger, Peter Paul and Mary y Joan Baez, hicieron mutis por el foro sin que nadie volviera a acordarse de ellos, al tiempo que una nueva era empezó en la historia de la música popular americana.
Pero el fracaso de aquel festival fue sonado y por lo que se ve en la película de Scorsese el disgustó le duró a Dylan casi toda la vida, pues no volvió a Newport hasta el año 2002, casi cuarenta años después.

26 jun. 2011

El nacimiento de la Ópera.

9 jun. 2011

Badasom 2011.

IV FESTIVAL DE 
FLAMENCO Y FADOS 
BADASOM  2011

Homenajes a:
Porrina de Badajoz
Enrique Morente














Miércoles 13 de julio 2011 - 22.00h
Terraza del Teatro López de Ayala - Badajoz
Artistas
Esther Merino
Alambiqueña del Oeste
Manuel Iglesias y Raúl Fernández.

Jueves 14 de julio 2011 - 22.00h
Auditorio Ricardo Carapeto
Artistas
Dulce Pontes
Javier Conde

Viernes, 15 de julio 2011 - 22.00h
Auditorio Ricardo Carapeto
Artistas:
Estrella Morente
Joana Amendoeria

Sábado, 16 de julio 2011 - 22.00h
Terraza del Teatro López de Ayala - Badajoz
Artistas:
Tomatito
El Guadiana
Joao Esquetim

Aquí vemos a El Guadiana en un video que no hay que perderse con José Serrano al baile. (El Guadiana es el segundo que canta).


3 jun. 2011

Ladys and gentelmen: Joni Mitchell, 1.966


Dice el comentario anónimo en YouTube:
Escuchando esta grabación te preguntas por qué no ponen este tipo de música en la radio. Ahora todo es la misma basura y todo suena igual. 

Autolimitación

Ayer fue un dia duro. No por nada, sino porque fue un día de esos en que todo se conjura para fastidiarte. No sé. Las pequeñas cosas y las grandes cosas, un poco de todo. Por eso al llegar la noche me acordé de que por la tarde había entrado en el blog de mi amigo Antonio (Muñoz Molina) y había visto esa entrada suya que termina con la foto de la portada de “A Love Supreme”, el disco mítico de John Coltrane, y me dije que ya tocaba volver a escucharlo. ¿Por qué digo esto? Pues lo digo porque hay muchos discos que he oído ya tantas veces, (uno va teniendo una edad), que me los limito. Sí, me limito sus audiciones porque sino podría llegar a sabérmelos de memoria e incluso aborrecerlos y sólo los escucho de tarde en tarde para evitar problemas. Me pasó con muchos discos. Casi todos los de los Beatles. ¿Quién puede escuchar el Rouver Soul sin sentir que ya te dijo todo lo que tenía que decirte? Por muy bueno que sea un disco llega un momento en que te satura y yo para evitarlo me impongo la disciplina de no escucharlo más que de tarde en tarde. ¿Cuántas veces más puede uno escuchar el Kind of Blue, de Miles? O el Sorcerer, o el Bitches Brew. Es lo malo que tienen los discos, que las audiciones son tan exactamente iguales que molesta. Uno puede escuchar la Primera de Mahler en distintas versiones y siempre escuchará un matiz, un pasaje con una sonoridad nueva que te sorprende, pero los discos… Los discos siempre suenan igual. Así que tengo una enorme lista de discos que no los puedo escuchar cada vez que me acuerde de ellos, los tengo reservado para alguna ocasión y para dosificármelos con cuentagotas. Como esta noche me he puesto el A Love Supreme, la semana que viene, a lo mejor, me puedo poner esa versión de Karl Böhm de Die Zauberflûte (La flauta mágica) de Mozart, y dentro de un tiempo prudencial tal vez pueda volver a escuchar el Blonde on Blonde de Dylan, que para eso acaba de celebrar su setenta cumpleaños, (como decían en las “peticiones del oyente” de la radio). Pronto podré volver a escuchar “Sunny Days Starry Nights”, aquel mágnifico disco de Sonny Rollins de mitad de los años ochenta, o a Enrique Morente cantando una taranta acompañado por Pepe Habichuela, o la versión de Le Sacre du Printemps de Leonard Bernstein.

1 jun. 2011

José Evangelista.



En la página de la CMC (Canadian Music Centre), se puede leer una corta biografía de José Evangelista que aquí hemos traducido.
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José Evangelista sigue un camino artístico propio con el que ha explorado distintas maneras de hacer su música basada exclusivamente en la melodía. De ahí que haya desarrollado una escritura homofónica, tanto para los instrumentos solistas como para la orquesta, en la que las líneas melódicas generan ecos de sí mismas creando una cierta ilusión de polifonía. Su música tiene su raíz en una avanzada visión de la tradición. A sus influencias españolas ha añadido la influencia del gamelán indonesio, la vanguardia occidental y ciertas músicas modales. Evangelista nació en Valencia en 1943. Inició sus estudios musicales con Vicente Asensio al tiempo que los simultaneaba con sus estudios de ciencias físicas. Posteriores trabajos con ordenadores le llevaron a Canadá. Al llegar a Montreal en 1970 estudió composición con André Prevost y Bruce Mather. Desde 1979 es profesor de la Universidad de Montreal donde creó un taller de gamelán balinés en 1987. Ha sido miembro fundador de varias sociedades de conciertos, ha recibidos numerosos premios y encargos, entre otros, de Ininéraire (Paris), del Kronos Quartet, del Grupo vocal de Francia, el SMCQ y del CBC. Sus obras se han interpretado en Canada, en EE.UU., Europa, Asia y Australia por grupos como el Ensemble Modern de Frankfurt, el Nieuw Ensemble de Amsterdam, el Music Projects de Londres, la Orquesta Filarmónica de la Radio de Francia, La Orquesta Sinfónica de Montreal, I Musici de Montreal, y el Nouvel Ensemble Moderne de Montreal. Entre 1993 y 1995 ha sido compositor residente de la Orquesta Sinfónica de Montreal. Actualmente está componiendo una ópera para la compañía Chants libres de Montreal.