30 oct. 2017

Últimas tendencias V: Peter Eötvös

Hungría y Rumanía fueron países de dudosas fronteras que fueron cambiando por las guerras europeas del siglo XX. Así, el gran Bela Bartok nació en el Imperio Austro-húngaro, en la ciudad de Nagyszentmiklós, que los alemanes llamaban Groß Sankt Nikolaus (el Gran San Nicolás) y que, actualmente en Rumanía, es conocida como Sânnicolau Mare, que es lo mismo pero en rumano. Su colega y compañero Zoltán Kodály nació en Kecskemét, que, por estar en el centro del país, siempre fue húngara. Su seguidor György Ligeti, nació en Dicsőszentmárton, que en alemán es Sankt Martin, y que, ahora en rumano, se llama Târnăveni. Su colega György Kurtág, también húngaro como los anteriores, nació en la rumana Lugoj (según la Wikipedia en alemá: Lugosch; en serbio: Lugoš; en húngaro: Lugos; en turco: Logoş. La ciudad la divide un río en dos, Măguri llamada Szendelak en húngaro, y Tapia llamada Tápia en rumano. Ha quedado claro, ¿o no?

El último de todos ellos es Peter Eötvös, nacido en Odorheiu Secuiesc (en húngaro Székelyudvarhely; alemán Oderhellen, también conocido como Hofmarkt), es también húngaro aunque su ciudad es ahora rumana. Nacido en 1944 es el último de la saga y se le considera seguidor de los anteriores. Como todos ellos, Peter Eötvös también estudió en la Academia de Música Fernc Liszt de Budapest, fundada por el pianista húngaro en 1875, aunque luego completó su formación en Colonia (Alemania).

Dirigió el Ensemble de Karlheim Stockhausen desde 1968 hasta 1979 y el famoso Ensemble InterContemporain del IRCAN, bajo la guía de Pierre Boulez. Así que podemos decir que ha sido colaborador de los dos principales músicos de la época serial. Sin embargo, a mí me recuerda más a sus compatriotas, especialmente el asombroso György Ligeti. Me parece un músico muy interesante y que hay que escuchar con atención.

¡Tampoco es tan complicado de entender!

¡Sólo es música!



19 oct. 2017

Últimas tendencias IV György Kurtág




Enfrentado a los dilemas de la modernidad que el siglo XX trajo a la música contemporánea: el dilema de la complejidad inexpresiva del serialismo y la aleatoriedad, por un lado, y el regreso reaccionario a la música romántica, por el otro; György Kurtág tomó la decisión de seguir a su compatriota y amigo György Ligeti, del que se considera continuador de su obra. La investigación musical de nuevos lenguajes no está reñida con una cierta simplicidad y esa es la opción que los dos músicos adoptaron.

Ya hemos traído al blog a Ligeti en alguna ocasión, (en muchas), pero como el maestro nos dejó en 2006, nos ocupamos ahora de Kurtág, para seguir hablando sobre los compositores vivos, que es lo que nos interesa en este somero repaso a las “últimas tendencias” de la música mal llamada “culta”.

A Kurtág le interesa recalcar que la música es un lenguaje. En realidad la música es un lenguaje ambiguo, no es uno que transmita un mensaje, no utiliza símbolos con capacidad semántica. Podríamos decir que la música es un lenguaje simulado: tiene una sintaxis como el lenguaje hablado, pero no tiene una semántica; aunque alguna vez, como sucedió en el barroco, se ha intentado esclarecer los supuestos significados que las frases musicales podían tener. La música emociona por afinidad por analogía con el lenguaje hablado, o tal vez porque escita nuestro sistema nervioso al ser escuchada. El receptor parece entender que en los sonidos musicales hay una voz que trata de ponerse en contacto con nosotros, o, al menos, practicamos ese juego de mostrar y ocultar supuestas emociones que la música trasmite.Tal vez por ese acento en el carácter sintáctico del lenguaje musical, Kurtág se ha visto siempre influido por la literatura.


György Ligeti y Györgi Kurtag han entendido la música de este modo y siempre han buscado un contacto comunicativo con el oyente. Tal vez por eso, a pesar de que han buscado nuevas formas de composición, han mantenido un lenguaje limitado para que el oído receptor pueda sentir esa comunicación. Forman parte, en ese sentido, de la corriente que se ha dado en llamar “nueva simplicidad”, de la misma forma que hace Gavin Bryars, según veíamos en las entradas anteriores. 

“Me comunico a través de mi música, pero también a través de los textos que escribo y elijo para mis obras. Los ciclos vocales que he compuesto, que comienzan con The sayings of Peter Bornemisza al final de los años cincuenta, reflejan todo lo que es importante para mí en cada momento. Lo digo una y otra vez a través de los textos húngaros y rusos, a través de la obra de Kafka, que ha significado tanto para mí y que creía que era importante comunicar a la Humanidad. Mi vida ha estado marcada por los textos de Beckett, Kafka y Joyce”. Según le cita Miguel Pérez Martín, en su artículo de EL PAÍS de 10 de febrero de 2015. 

Según señala Leticia Yustos en docenotas.com, en su artículo sobre la entrega del premio Fronteras del conocimiento en la especialidad de música contemporánea, de la Fundación BBVA, premio que el autor recibió en 2015: “traspasa las fronteras entre espontaneidad y reflexión, entre formalización y expresión”. Kúrtak exige a sus alumnos y a sus intérpretes “comprender la estructura de la pieza compuesta; la música ‘habla’, cuenta muchas cosas y tiene la misma sintaxis que el texto”. El jurado destaca asimismo que “la obra vocal de Kurtág es el centro de su catálogo y su relación con la poesía es esencial, una poesía a imagen de su música, a la vez lírica y lacónica”.

2 oct. 2017