29 ene. 2014

En la muerte de Pete Seeger.

La música sirve para muchas cosas, no es sólo un arte sonoro sin más: puede ser un medio para transmitir determinadas emociones, (o no), puede ser un medio para poner en comunicación a la gente, para hacerla ir hacia adelante, para consolarla; tantas y tantas cosas. La música culta occidental ha pretendido presentarse como portadora de unos valores autónomos, pretende ser juzgada sólo por sus propios méritos musicales y nada más, pero en otras tradiciones y en la cultura popular, la música es un medio que sirve a muchos fines.
Es posible que Pete Seeger conociera estas dos formas contrapuestas de entender  la música: como un valor absoluto en sí misma y como un medio para muchas otras cosas. Y es posible, digo, porque su padre fue Charles Seeger, un famoso musicólogo y etnomusicólogo norteamericano. De hecho los Seeger son una saga de músicos y estudiosos de la música en los Estados Unidos. 
Pete Seeger acaba de morir en su Nueva York natal a los 95 años. Algunos tenemos la suficiente edad como para haber escuchado sus canciones en los primeros años setenta del siglo pasado, pero en aquellos difíciles años no se escuchaban las canciones que Seeger cantaba sobre la Guerra Civil Española porque eran canciones del bando republicano, de las Brigadas Internacionales (de la Quince Brigada o Batallón Lincoln) y de sus paisanos norteamericanos que luego se las cantaron a él cuando regresaron a N.Y. después de la guerra. Como se puede comprobar más abajo, también cantaba las canciones del Quinto Regimiento, el más activo regimiento republicano controlado por los comunistas.  Por estas cosas estuvo condenado a doce meses de prisión durante la caza de brujas del senador McCarthy.

Por el contrario, la última intervención del cantante fue durante la toma de posesión de Obama como presidente de los Estados Unidos en 2009 donde cantó como invitado especial.  




21 ene. 2014

Adios, Claudio.

"No me llaméis maestro, llamadme sólo Claudio". (Claudio Abbado (1933-2014)

Hemos encontrado en YouTube uno vídeo sobre un ensayo del Requiem de Verdi  con nuestra Monserrat Caballé y lo traemos porque aparece en él el director trabajando “en mangas de camisa” y soportando con paciencia las cosas de la soprano con la Orquesta y Coro de la Scala de Milán.  


Es el réquiem de un trabajador de la música y de un gran director. 





El despliegue de comentarios e informaciones que ha preparado El País para dar el último adiós al maestro Abbado es muy interesante para conocer más sobre la figura del director desaparecido.

"El año pasado fue nombrado senador vitalicio por el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano. En diciembre decidió renunciar al sueldo del cargo y donarlo a la Escuela de música de Fiesole, en la Toscana. Vivía horrorizado por la situación de la cultura en su país, mutilada por los recortes. Hombre de izquierdas, comparaba a quienes lo han permitido con criminales. A menudo citaba a Alemania y Austria como un ecosistema donde las artes podían sobrevivir y desarrollarse en Europa. Todo estaba en la educación. Por eso adoraba el Sistema de Orquestas venezolano y su “santo” José Antonio Abreu. Ayer, el icono de ese trabajo, Gustavo Dudamel, lloraba su pérdida. “Para mí será siempre parte de ese excelso grupo de genios en la historia del Arte. Su infinita generosidad y amor serán siempre unos de los más valiosos tesoros que guardaré en esta vida”. (Daniel Verdú). 


15 ene. 2014

LeRoi Jones (Amiri Baraka)

Leo en las necrológicas de El País sobre la muerte de un escritor negro llamado Amiri Baraka. Pensaba que se trataba de un africano pero no, veo que era un escritor norteamericano. Finalmente me entero de que se refiere a LeRoi Jones, quien se había convertido al islam y había cambiado su nombre de esclavo, como él decía, por ese otro más acorde a su nueva mentalidad.
Conocía a LeRoi Jones por un libro que se publicó aquí en 1986 con el título de Música Negra, traducido al castellano por Jesús Ordovás. Lo recuerdo porque era un libro que me sorprendió mucho. No me esperaba encontrar las críticas tan radicales que el autor dedicaba a los blancos que nos sentíamos atraídos por el jazz y la música negra en general. Para él, la música negra no era sólo música, era también cultura negra. De manera que renegaba de muchas de las formas con las que los blancos, europeos y sobre todo norteamericanos, nos “inmiscuíamos” en su música. En primer lugar porque censuraba que los críticos de jazz fueran normalmente blancos. Los blancos entrábamos en el jazz por curiosidad, como quien abre una puerta y se encuentra con un mundo que le sorprende y que le anima a uno a conocerlo más a fondo. Por el contrario, decía que los negros, en cuanto que alcanzaban un estatus cultural o social determinado, renegaban de sus orígenes y se apuntaban al carro vencedor adoptando los modos de vida triunfantes, es decir: la cultura europea y occidental. Mencionaba los comentarios de algunos de estos afroamericanos que le decían que los blues de su pueblo “estaban llenos de mal gusto”. LeRoi Jones desenmascaraba esta forma equivocada de pensar y proponía la escucha de John Coltrane en detrimento de músicos como Paul Desmond, que con su jazz edulcorado triunfaba por entonces con el reconocimiento que le daba el hecho de ser blanco. Una de las cosas que más me llamó la atención fue que trataba mal a mi ídolo Miles Davis, porque su música estaba a caballo entre varias tradiciones algunas de las cuales eran muy conocidas para cualquier europeo blanco.
En cuanto a la música, propiamente dicha, ridiculizaba esos comentaristas que trascribían los solos de los grandes músicos de jazz: como si eso pudiera transmitir toda la intensidad de una buena interpretación jazzística. Aprendí a escuchar a los buenos músicos negros, pero sobre todo, aprendí algunos conceptos musicales que me han ayudado después a entender los fenómenos sonoros, pero sobre todo, a comprender las implicaciones antropológicas que se esconden detrás del arte musical. Años después, a principios de este siglo, realicé mis estudios de musicología y seguí con gran interés los temas de etnomusicología.
Tengo que reconocer que LeRoi Jones me abrió la mente a formas diferentes de escucha musical y empezó a romper el etnocentrismo con el que todos tendemos a analizar la realidad cultural y social del mundo que nos rodea.
Escucharé a Coltrane y a Archie Shepp recordando al viejo poeta americano. He encontrado un curioso concierto en el que Shepp comparte escenario con Chucho Valdés: un buen intercambio de culturas afroamericanas en el jazz latino y en una muy buena grabación.