4 ago. 2017

RESUMEN: Sinfonías de Mahler.

Estas son las entradas que hemos dedicado a las sinfonías de Mahler. Pinchando en el número de cada una se accede directamente. 


13/07/17
Aliños estilísticos. 3ª de Mahler
Mariss Jansons
Royal Concertgebouw Orchestra



L. Bernstein
Wiener Philharmoniker
14/07/17
De placeres celestiales. 4ª 
Bernard Haitink
Radio Philharmonic Orchestra
17/07/2017
5ª de Mahler.Daniel Barenboim
D. Barenboim
Chicago Symphony Orchestra
18/07/17
La sinfonía “Titán”. 1ª de Mahler
Lorin Maazel
Sinfónica de Galicia


Fischer-Diskau

Lied “Ging heut morgen über’s Fields”
19/07/17
En gustos no hay nada escrito
Claudio Abbado
Lucerne Festival O. Orfeón Donostiarra
24/07/17
Mahler 6ª sinfonía “Trágica”
Valery Gergiev
World Orchestra for Peace (BBC Proms)
26/07/17
Mahler, 7ª Sinfonía. Boulez
Pierre Boulez
Sinfónica de Chicago
02/08/17
Mahler y la sinfonía de los mil. 8ª
Paavo Järvi
hr-Sinfonieorchester y coros
03/08/17
9ª de Mahler. Gustavo Dudamel
G. Dudamel
O. Sinfónica de la Juventud venezolana
04/08/17
…y 10. La décima de Mahler
Pierre Boulez
Cleveland Orchestra.

Chuck Loeb. In memorian.

Me acabo de enterar de que el que fuera guitarrista de Stan Getz, el neoyorquino Chuck Loeb, ha muerto este lunes.

Lo siento por su guitarra, lo siento por su mujer, mi paisana Carmen Cuesta, y lo siento porque teniendo mi misma edad me da un poco de desazón. 

...y 10. La décima de Mahler por Boulez.

Cuando Gustav Mahler fallece con cincuenta años, el 18 de mayo de 1911, está escribiendo su décima sinfonía de la que solo tiene terminado el Adagio del primer movimiento. Después de su muerte el musicólogo Deryck Cooke dice haber recompuesto los fragmentos que Mahler había escrito para el resto de los movimientos y que Alma Mahler le había proporcionado. Posteriormente algunas notas que recibió de la hija del compositor llevaron a replantear el segundo, el cuarto y el quinto movimiento. A pesar de las reconstrucciones, muchos músicos solo interpretan el Adagio, pues es el único que pueden tocar con la seguridad de haber recibido una obra terminada del compositor.

El análisis de la Wikipedia sobre esta Sinfonía nº 10 nos parece bastante acertado.

Este Adagio, (en realidad Andante-Adagio según el autor), es una pieza de armonía ampliada que llega a rozar el límite de la atonalidad no tanto por el cromatismo de las melodías sino por la estructura formal de la pieza que hace caso omiso de cualquier dirección armónica clara. En todo caso, está cercano al expresionismo emergente de la Segunda Escuela de Viena. Por ese motivo, traemos aquí de nuevo a Pierre Boulez, por la misma razón que cuando presentamos la Séptima, pero ahora dirigiendo a la Cleveland Orchestra. 

Con esta obra terminamos nuestro recorrido por las sinfonías de Mahler.



3 ago. 2017

Novena de Mahler. Gustavo Dudamel.

  Como quiera que en España, los medios de comunicación no hablan de otra cosa que de Venezuela, que abre todos los días los telediarios de prácticamente todas las cadenas, así como ocupa las portadas de prácticamente todos los periódicos patrios, nosotros nos sumamos a esta moda y vamos a hablar hoy, sí, de Venezuela.

   El sistema musical venezolano de conservatorios, ya había propuesto que los estudiantes de música procuraran trabajar su instrumento en agrupaciones musicales y orquestas de todo tipo, cuando en el año 1975 José Antonio Abreu crea la Fundación del Estado para el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, conocido como “el Sistema”, y que cuenta en la actualidad con 500.000 jóvenes. José Antonio Abreu es un músico muy galardonado en su país, pero se licenció como economista en la Universidad Católica Andrés Bello y fue profesor de economía en varias universidades venezolanas. Entre 1989 y 1995 fue Ministro de la Cultura, Vicepresidente y Director del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), en los gobiernos socialcristianos de Rafael Caldera.

   Según el maestro Abreu un aspecto fundamental a propiciar en el CNASPM es la integración artística: “a fin de que niños y jóvenes aprendan a interactuar en el seno de las artes a través de la danza, el teatro, la ópera, el canto, la fotografía y el video, como si fuera un crisol donde se encuentran y se funden todas las tendencias creativas, teniendo como hilo conductor la música”. El Sistema se dirige de manera especial a niños que tengan problemas tanto sociales, de marginación y dificultades de integración, “en circunstancias extremadamente empobrecidas del ambiente de abuso de drogas y el crimen en el que de otra manera ellos probablemente serían arrastrados”. [Arthur Lubow (28 de octubre de 2007). Conductor of the People. New York Times. Consultado el 2 de agosto de 2017]; como problemas de minusvalías de cualquier tipo.

   En 1978, el maestro Abreu crea la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, hoy una de las más importantes de América Latina. Todo este trabajo produce de manera natural sus frutos, el más conocido hoy es el director Gustavo Dudamel, una de las primeras batutas del mundo a sus 36 años, que fue director de la Orquesta Filarmónica de los Ángeles a la edad de 26 años, el mismo año en que dirigió La Filarmónica de Viena en el festival de Lucerna. Ha dirigido a las mejores orquestas del mundo y en la actualidad es titular, además de la Filarmónica de los Ángeles, de la Sinfónica de Gotemburgo y de la Sinfónica Simón Bolivar que él ha convertido en una de las principales, no sólo de América sino de todo el orbe.



Cómo esta apuesta por el arte musical no es cosa de un grupo de personas sino una obra nacional de todo el país, los cambios que se produjeron con la llegada al poder de la revolución bolivariana de Hugo Chávez no sólo no interrumpieron su desarrollo sino que lo potenciaron. Así, en el año 2009 se inauguró el Centro Nacional de Acción Social por la Música en la capital venezolana y en la actualidad el arquitecto Frank Ghery (Guggenheim de Bilbao) está realizando el proyecto para la construcción de otro centro en Barquisimeto, la ciudad venezolana de la música.
  ¿No lo sabías? Pues me extraña, todos los días hablan los medios españoles sobre Venezuela, algó habrán dicho de esto, ¿o no?

  Proponemos escuchar la Novena en la interpretación magnífica de Gustavo Dudamel con la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana “Simón Bolivar”. Aquí podemos escuchar la precisión con la que el director encara la sinfonía y la minuciosidad de la interpretación, así como la precisión de los intérpretes que dan como resultado el sonido claro y limpio que se precisa.  

  Hablando ya de la Novena Sinfonía de Mahler, diremos que es considerada por muchos como la mejor composición mahleriana, quizá junto a la Canción de la Tierra y la incompleta décima sinfonía, todas ellas obras representativas de su último periodo compositivo.

  Se inicia la obra con un Andante comodo, que muestra ya el carácter que ha de tener toda la sinfonía, dominada por el “pathos” trágico y la condición terminal que sólo en ocasiones consigue sobreponerse con cierta alegría remanente de poca duración.  

  El segundo movimiento está marcado como “Im tempo eines gemächlichen Ländlers. Etwas täppisch und sehr derb”, o lo que es lo mismo: En el tempo de los Ländlers pausados, un poco desmañado y muy bucólico. En el que vuelve a basarse en la música popular austriaca, en este caso en el Ländler. Tiene un aspecto superficial muy popular pero el tono del movimiento transmite la sensación de la vida que pasa, con alegrías y tristezas en medio de los trabajos cotidianos a los que da color. Como suele ser habitual en el autor, es una amalgama de temas, planos temáticos variados que se suceden sin solución de continuidad.

  El tercer movimiento: Rondo-Burleske: Allegro assai. Sehr trotzig, vuelve a llevar el supuesto tono del mismo, en este caso una especie de scherzo, hasta cotas en principio inimaginables. En mitad del tema, se anuncia una fanfarria que, enseguida, da paso a un momento más lírico, un trío, del que sale de nuevo volviendo al rondó inicial y acaba en un final rápido y enérgico.

  El cuarto movimiento es un Adagio, uno de esos magníficos adagios de Gustav Mahler. A los cuatro minutos la pieza queda suspendida con apenas un murmullo en las cuerdas que parece un final. Pero el discurso se recupera con unas frases en los clarinetes y luego las cuerdas que parecen decir “En las cumbres el día es hermoso”, una frase de un Lied de sus Kindertotenlieder que aparece en la partitura. Recordemos que por entonces había muerto su hija, había dimitido de la dirección de la Ópera de Viena, él estaba desahuciado por una dolencia cardíaca y sabía ya que su amada Alma había conocido al arquitecto Walter Gropius. Música romántica en 1912, cuando ya el romanticismo había desaparecido de la música y de la cultura europea. Pasada la mitad del tema, las cuerdas se elevan en una especie de coral apoteósica que termina en un susurro de violines y clarinetes. De la inmensa orquesta no nos llega más que ese susurro que pasa del violonchelo a los metales y de nuevo a los violines. La pieza no termina, se muere literalmente. 






2 ago. 2017

Mahler y la sinfonía de los mil. La octava.

   La Octava Sinfonía de Mahler ha sido llamada “de los mil” por el numeroso grupo formado entre músicos y cantantes. Ese sobrenombre fue siempre rechazado por el autor, pero algunos lo han querido hacer realidad. Intenté traer aquí la grabación realizada por Gustavo Dudamel en Caracas, pero eran tantos los medios humanos puestos a disposición de la pieza que el sonido era difícil de llevar a la grabación permitiéndonos una audición adecuada de la música. Hay que escuchar la amalgama sonora que producen la orquesta Simón Bolívar Symphony Orchestra de Venezuela y Los Angeles Philarmonic Orchestra, el Coro Sinfónico Juvenil Simón Bolívar de Venezuela, los Niños cantores de Venezuela, la Schola Catorum de Venezuela y la Schola Juvenil de Venezuela. El primer movimiento con todo este personal en juego es algo así como una tormenta en la que los truenos nos ocultan el sonido de la música. Posiblemente en directo sea una experiencia magnífica, pero la grabación no me seduce en absoluto.

   Afortunadamente, encontré una versión más comedida de la sinfonía a cargo de Paavo Järvi, el director estonio nacionalizado estadounidense, que es hijo del famoso director Neeme Järvi. Paavo inició su carrera musical como batería del grupo de rock “In Spe”, uno de los más conocidos en Estonia en los años ochenta, según cuentan. Ese detalle me gustó, como ecléctico incorregible de la música que soy.

   Su versión enfría un poco la sinfonía y la hace más mahleriana. Se presenta aquí con la hr- Sinfonieorchester, (das Sinfonieorchester des Hessischen Rundfunks), que no es otra cosa que la orquesta de la radio de Hesse, que tiene su sede en Frankfurt. Paavo Järvi fue su director de 2006 a 2013 y, actualmente, la dirige el colombiano (de Medellín) Andrés Orozco-Estrada. Cuenta esta grabación, además, con el Coro de la Filarmónica de la Politécnica de Brno y Los Niños cantores de la catedral de Linburg. Además de los solistas que salen en la presentación y que me da un poco de pereza reproducir aquí, porque son varios.

   Esta octava tiene dos partes. La primera parte es un motete al “stilo antiquo”, o como se decía en el barroco, en estilo riguroso. Algunos autores comparan la pieza con J. S. Bach, a mí me recuerda tiempos aún más antiguos, como Monteverdi o incluso Palestrina y Tomás Luis de Victoria. Pero da igual, porque la polifonía no es una moda, es una forma permanente de entender la música. Así sucede en los inicios del siglo XX, en la Segunda Escuela de Viena, con Schoemberg a la cabeza, que modifica todo el sistema armónico de la música diatónica y, sin embargo, utiliza de nuevo la polifonía a varias voces para crear las nuevas formas musicales de la música dodecafónica atonal. La pieza despliega todos los recursos de la orquesta y los coros creando un mundo sonoro compacto y múltiple (polifónico), que en versiones excesivas como la comentada de Dudamel, resultan atronadoras. Volveremos sobre el venezolano en ocasión más propicia, que merece la pena.

   La segunda parte es, como decíamos antes, más mahleriana; con pasajes líricos, o en scherzo, más comedido en el empleo de los recursos: Gustav Mahler en la que para el propio autor era su sinfonía total. Su preferida.



26 jul. 2017

Mahler, 7ª Sinfonía. Boulez y la Sinfónica de Chicago.

Dicen que la Séptima de Mahler es la sinfonía más próxima al espíritu del expresionismo. En la Viena de principios del siglo XX, Arnold Schönberg y sus alumnos Alban Berg y Anton Weber, (la llamada Segunda Escuela de Viena), fueron fervientes defensores de la obra de su compatriota. El tránsito desde la música tonal hacia una música cada vez más atonal realizado por Mahler interesó a estos compositores, aunque el autor de esta Séptima nunca quiso llegar al atonalismo, ni definió a su música en estos términos. Tal vez, el tránsito no fue tanto en la armonía, como en los demás parámetros de la música, especialmente en los de tipo formal. Aunque en Mahler hay una tonalidad, esta no se instala como el elemento que determina toda la música. La forma en las sinfonías de Mahler avanza sin tener una dirección clara hacia la resolución en la tonalidad principal. Por el contrario se produce lo que hemos denominado al hablar de la Primera como “bloques temáticos”, lo que Adorno definía como una dificultad de juventud para modular entre tonalidades que con la edad convertiría en una afortunada forma de organizar su música. El expresionismo latente de Mahler está también en los fuertes cambios dinámicos, (el salto entre pianos y fortes), en la grandilocuencia de su retórica expresiva tan alemana, en las disonancias y en la originalidad en la concepción de su música.

1 El primer movimiento de la Séptima, marcado como Langsam. Nicht Schleppend.-Allegro Risoluto, ma non troppo, empieza como un adagio (langsam), para mudar pronto en un Allegro enérgico. Es un ejemplo muy claro del espíritu expresionista de la obra.  
2  El segundo movimiento, Nachtmusik I, señalado como Allegro moderato-Molto moderato, es uno de los dos Nachtmusik (nocturnos) que el autor había compuesto con anterioridad a su decisión de completar una sinfonía con ellos. Algunos conocedores de la obra de Mahler comentaron que el movimiento fue inspirado por la famosa pintura de Rembrandt “La ronda de noche”. Es una marcha con un diseño poco habitual en sus sinfonías. Es una obra de corte clásico que algunos detalles, como la original percusión o el fraseo en los contrabajos, modifican de forma llamativa.
3  El tercero es un Scherzo, Schattenhaft. Fliessend aber nicht schnell” (“Fantasmagórico. Fluido, pero no rápido”) una especie de deconstrucción del vals vienés. Recuerda al scherzo de la Patética de Tchaikovsky pero mucho más alemán, con una polifonía que se aproxima a lo que podría ser un renovado coral protestante. Acaba siendo una pieza muy original y algo repetitiva.
4 El cuarto es Nachtmusik II. Se basa en un tema de apariencia alegre, aunque, como suele suceder en el diseño estilístico de Mahler, se matiza con frecuencia. Se hace raro ver en este contexto una guitarra y una mandolina.  Acaba siendo una pieza deliciosa.
5  El Rondo-Finale es un alegro conclusivo, con nervio y brillante.

Para escuchar esta sinfonía hemos elegido al francés Pierre Boulez, no solo una de las mejores batutas de los últimos tiempos, (fallecido el año pasado), sino, probablemente, el mayor compositor del siglo XX. Lo hacemos porque la Escuela Serial, que Boulez encarnó junto con el alemán Stockhausen, fue la continuación de la Segunda Escuela de Viena, de la que Mahler fue un antecedente reconocido por los propios miembros de ésta.  

Pierre Boulez dirige la Sinfónica de Chicago, con la que trabajó en muchas ocasiones.   

24 jul. 2017

Mahler 6ª sinfonía "Trágica"

             
            En la Sexta Sinfonía, Mahler abandona el uso de la voz humana y se desentiende de las justificaciones programáticas en su música. Es decir, no existe un relato que justifique lo que está pasando en la música. Música absoluta, música pura. Dice Theodor W. Adorno, en su citado libro sobre Mahler, (Mahler una fisiognómica musical), “la expresión en la música no es expresión de nada determinado”. “La música, por estar llena de expresión, adopta un comportamiento mimético, imitativo, como los gestos que son respuesta a un estímulo”. Podríamos decir que la música “es como un lenguaje”, no es un lenguaje porque no tiene una semántica, pero “es como un lenguaje” en cuanto que tiene una sintaxis. Es la explicación formalista que da Hanslik según la cual la música la definía como “formas sonoras en movimiento”. Forma, sonido y movimiento. No hay más. Añadía Hanslick: “La música no tiene otro cometido que la relación significativa de sus elementos. Sus formas son libres, es decir, solo podrá hacerlo a través de la necesidad determinada de sus elementos, nunca a partir de algo exterior, ya sean contenidos procedentes de ideas o sentimientos”.  En el romanticismo los músicos luchaban contra el concepto de música como simple ropaje de la palabra, que era como se había entendido en sus orígenes.
Parece ser que ésta es una sinfonía poco apreciada por el público pero muy reconocida por los críticos. Es igual. Su escucha merece la pena. Destacamos de nuevo la escritura minuciosa de la partitura: las delicadas combinaciones de instrumentos que consiguen timbres particulares, el sutil manejo de las dinámicas (piano-forte), el juego armónico que incluye el intercambio de los modos mayor y menor. T.W. Adorno afirma que: “La dignidad de la música es tanto más elevada cuanto mayor es la hondura con que se percata de la condición contradictoria del mundo”. (La cursiva es nuestra). De manera que en el intercambio de modalidad entre mayor y menor,  encontramos una ambigüedad que es producto de cómo el mundo funciona, con los inesperados cambios entre sentimientos encontrados que nos llevan de un lado a otro en pocos momentos. Cosa que está en la base del mismo concepto de sinfonía. También destaca Adorno la falta de modulaciones en su obra. Las tonalidades cambian de forma brusca, tal vez por una falta de habilidad en sus primeras obras, pero convirtiéndose en un rasgo estilístico en la madurez, según apunta el crítico alemán. 

            La versión que traemos aquí destaca por varias cosas. En primer lugar se trata de una grabación con una extraordinaria calidad de imagen y de sonido, ya que los festivales de verano de Londres, conocidos como los Proms, exigen un notable esfuerzo por parte de la BBC que se juega parte de su prestigio en las realizaciones. En segundo lugar, merece la pena contemplar el ambiente de estos conciertos que tienen una orientación muy popular desde su creación. Proms es una abreviatura de Promenade concerts y fueron creados por un empresario privado y el director de orquesta Henry J. Wood.  Estos conciertos se celebran en el Royal Albert Hall que permite la presencia de un gran número de espectadores.
            Aquí el director es el ruso Valery Gergiev que conduce la World Orchestra for Peace, fundada por Sir. Georg Solti y dirigida por el ruso desde la muerte repentina de Solti en 1997. Gergiev tiene una sólida carrera que incluye las mejores orquestas del mundo, sin embargo tiene muchos detractores que le echan en cara una cierta falta de sutileza, (que hace que Mahler se parezca a Prokofiev) y aspectos como su costumbre de dirigir con una especie de palillo que utiliza como batuta. Tal vez su decidido apoyo a su presidente Puttin y a su política exterior le pueden haber ocasionado algunas antipatías en occidente. A mí me gusta su interpretación de la Sexta.
            La sinfonía se inicia con un Allegro enérgico, ma non troppo, (Heftig, aber markig), que es una marcha con un ritmo muy perceptible, que recuerda los desplazamientos de las tropas nazis para invadir Polonia, ¿o es que lo hemos escuchado ya en los documentales de la II Guerra Mundial? El caso es que esta sinfonía resultó premonitoria de muchas de las calamidades que iban a producirse en el futuro, como nos cuenta la Wikipedia en su entrada de la Sexta deMahler.
            Al final del primer movimiento el público aplaude, lo que me parece una cosa muy acertada, pues, aunque la etiqueta de los conciertos sinfónicos obligue a que no se aplauda entre los distintos movimientos de una obra, hay ocasiones, como ésta, en la que la partitura (y en su caso la interpretación) lo están pidiendo a gritos. Y no pasa nada porque el desarrollo de la sinfonía se suspenda durante unos segundos. Esa es mi opinión.
            Sigue el Andante moderato, que en esta versión va en segundo lugar. En otras versiones el Scherzo va antes que el andante, pues parece que Mahler tuvo dudas sobre el orden de los movimientos dentro de la sinfonía.
            El Scherzo vuelve a tomar el tono de determinación obstinada que primaba en el primer movimiento, con la excepción del trío central, que remansa un poco este ímpetu.
            El movimiento final es de nuevo vigoroso y variado, se inicia con unos pasajes inquietantes e incluye los golpes del martillo en la percusión (los golpes del destino) que auguran un final trágico. La sinfonía finalmente acaba mal. No tiene un final feliz: un tema de coral que se diluye en la nada y acaba en un lamento. 
   





19 jul. 2017

En gustos no hay nada escrito. 2ª de Mahler.

            Un blog es una cosa personal, de manera que no tiene ninguna misión institucional. Es solamente un sitio para expresar opiniones y, como decía Parménides, “en la opinión no hay ciencia” y por ese camino: “mortales que nada saben yerran bicéfalos”.
            Digo esto para añadir a continuación una insensatez: no me gusta la Segunda de Mahler. ¿Por qué? No lo sé. No creo que sea porque me parece oportunista que un judío recién converso, como lo era Gustav Mahler, titule la sinfonía “Resurrección”. Ni porque utilice un Lied que se llama: el sermón de San Antonio de Padua a los peces, (Des Antonius von Padua Fischpredigt).
            No es que le haya cogido manía por algún motivo, no. Es que me parece que los temas, la forma de trabajar con ellos, los ritmos, la armonía, el conjunto, qué sé yo… No me producen la misma impresión que en otras sinfonías de Mahler. Tampoco quiero decir que sea música mala. Lo que pasa es que me deja frío, no me emociona como las demás.
            De todas maneras, como estoy seguro de que alguien que viera esta entrada podría parecerle una magnífica sinfonía voy a dejar aquí una de las grabaciones que me parecen más acertadas: la de Claudio Abbado, con la Orquesta del Festival de Lucerna, con Eteri Gvazava (soprano), Anna Larsson (mezzo-soprano) y, nada menos que, el Orfeón Donostiarra, dirigido por José Antonio Sainz Alfaro. Acabo de escucharla y está muy bien interpretada.  


18 jul. 2017

La sinfonía "Titán". 1ª de Mahler.

El estilo compositivo de Mahler presenta algunas características propias que ya se aprecian desde la primera sinfonía. Las transiciones extremadamente breves dan lugar a una especie de planos temáticos; en efecto: en los movimientos de sus sinfonías los temas se superponen como en un collage.  El uso de músicas populares es frecuente en todos los compositores cultos, pero en Mahler aparecen a menudo famosos temas de danzas, como los Ländlers y valses de la cultura popular del Imperio Austro-húngaro.

SINFONÍA Nº 1 “TITÁN” de Mahler.
I)  El tema del primer movimiento está marcado como: Langsam, schleppend (poco a poco, lentamente). En el minuto 3:44 de nuestra grabación aparece el tema principal que no es otro que el del Lied “Ging  heut’ morgen über Felds”, que está incluido en el ciclo “Lieder eines fahrenden Gesellen”, (Canciones de un compañero de viaje). Recomendamos encarecidamente la escucha de estos Lieder en las grabaciones que hizo el barítono Dietrich Fischer-Dieskau.  El tema se repite hasta el minuto 8:18 y aún después.



Ging heut morgen übers Feld,
Tau noch auf den Gräsern hing;
Sprach zu mir der lust'ge Fink:
"Ei du! Gelt? Guten Morgen! Ei gelt?
Du! Wird's nicht eine schöne Welt?
Zink! Zink! Schön und flink!
Wie mir doch die Welt gefällt!"
Caminé a través de los campos esta mañana;
el rocío aún pende de cada hoja de grama.
El pinzón alegre me habló:
"¡Hey! ¿No está?¡Buenos días!¿No está?
¡Tú! ¿No está volviéndose un mundo maravilloso?
¡Pío!¡Pío!¡Hermoso y claro!
¡Este mundo me deleita tanto!"


II)  Para el segundo movimiento, Scherzo: Poderosamente agitato, pero no demasiado rápido; utiliza la música popular de un conocido Ländler. La forma es la de un trío con una parte central lenta de una fineza exquisita, como afirma T.W. Adorno (en Gustav Mahler, una fisonomía musical). 
III)  En sentido estricto no hay un movimiento lento en esta sinfonía, aunque hay numerosos momentos en que los temas lo son, como en el mencionado trío del movimiento anterior.  El tercer movimiento es una marcha fúnebre, que se alterna con otros temas, que nace en el contrabajo solista y se va trasladando a toda la orquesta, de manera reiterativa, para posteriormente derivar en temas más ligeros que parecen de banda popular y de danza, con los que contrasta.
IV) Un golpe de los platos da la salida a un movimiento final cuya duración es casi la mitad de la sinfonía. Tema impetuoso, enérgico y febril que justifica el que esta sinfonía sea conocida como el sobrenombre de “Titán”. Forma sonata. Tema lírico contrastando, sin solución de continuidad. Se apunta un tema de conclusión en síntesis que lucha por imponerse. Vuelve el tema del primer movimiento. Un tema rápido, apenas una frase, entra en la lucha. Luego la fanfarria anuncia el próximo triunfo del tema conclusivo, que se genera desde los contrabajos. Las trompas tienen que terminar de pie, según la partitura, y así lo hacen en nuestra grabación. Es una sinfonía que tiene un final feliz, aunque le cuesta alcanzarlo.

Ya dije que era mi sinfonía de Mahler favorita porque fue la primera que escuché con detenimiento en una grabación de Georg Solti para la EMI.

La versión escogida lo es por razones totalmente subjetivas. Se trata del director Lorin Maazel.  Conocí a Lorin Maazel cuando vino a dirigir a mi pequeña ciudad. Por mi trabajo, tuve que preparar el auditorio al aire libre que aquí tenemos en un parque para alojar la orquesta sinfónica, para lo cual tuvimos que construir algunas plataformas a distinta altura. Lorin Maazel ha sido un director que ha colaborado mucho con España. Fue director titular del Palau de Valencia, asesor de la cátedra de violín del Conservatorio Reina Sofía de Madrid y ha tocado en España en muchas ocasiones, a pesar de haber sido director de la Orquesta de Cleveland, de la Ópera de Viena, de la Sinfónica de Pittsburgh, (en la época en que visitó mi ciudad), de la Sinfónica de la Radio de Baviera, Filarmónica de Nueva York, entre otras.

En la grabación que sugerimos hoy, dirige a la Orquesta de Galicia, que suena espléndida y que, como tiene por costumbre, ha grabado el concierto con una gran calidad de sonido y de imagen.



17 jul. 2017

La 5ª de Mahler. Daniel Barenboim.

Mahler es el cambio que se realiza desde la tradición. El sonido de su música es el sonido de la gran orquesta de su época, (época que los historiadores han denominado la época del colonialismo, 1870-1914). Esta, no es más que la progresiva disolución de los valores del siglo XIX que terminan de manera trágica, por una parte en la Gran Guerra, que fue llamada la última guerra, (a la que, sin embargo, seguiría una segunda y otras), y por otra parte en la Revolución Rusa de 1.917. 

La música de Mahler responde al espíritu de su época. En principio una música romántica a nivel de superficie, pero en la que en el fondo se están tramando los cambios que van a surgir y de los que el compositor es consciente. El carácter dramático de muchos de sus movimientos, los finales vacíos en que la orquesta se va silenciando, diluyéndose el sonido en el aire, hasta acabar enmudecida. Todo esto son síntomas del drama que se vive en la culta y elegante Europa y que terminarán en los cambios que va a traer el siglo XX, uno de los cuales es la disolución del propio Imperio Austro-húngaro en el que Mahler había nacido y había trabajado.

La Quinta es la primera de lo que se ha llamado el periodo central, de los tres en que algunos autores dividen su creación. La sinfonía es más que el adagietto del que luego hablaremos. Desde la primera nota apreciamos que los estereotipos románticos pertenecen a otro mundo ya caduco. Empezar la sinfonía con unas notas repetitivas en la trompeta no es lo más usual en el característico mundo de las sinfonías. Las indicaciones de tempo se han convertido ahora en unas largas definiciones de las intenciones de la pieza. En el primer tema es “Trauermarsch. In gemessenem Schritt. Streng. Wie ein Kondukt”, que podemos traducir como: “Marcha fúnebre. Con ritmo bien medido. Estricto. Como una procesión mortuoria”. Pues eso mismo es. El segundo dice: “Stürmisch bewegt. Mit grösster Vehemenz”, que viene a ser: “Con movimiento tempestuoso y gran vehemencia”. El tercero es un Scherzo y como todo Scherzo es “enérgico pero no muy rápido”.

Y así llegamos al famoso adagietto. La fama de este movimiento viene, (cómo no) del cine, de la famosa película de Luchino Visconti “Muerte en Venecia”, basada en la novela homónima de Thomas Mann, en la que, además de usar el cuarto movimiento de esta 5ª sinfonía, hace otros homenajes a Mahler, como llamar Gustav al protagonista (G.M. pone en su baúl de viaje) y convertirlo en músico cuando en la novela es un escritor. Pues bien, la famosa película se inicia con los más de diez minutos del adagietto que sirve de fondo para la imagen del vaporetto, (el barco que hace el traslado desde el Lido hasta la ciudad de Venecia), que discurre entre nieblas y donde vemos en su cubierta a Dirk Bogarde en el papel de Gustav, el veterano artista que llega a la ciudad donde conocerá el amor homosexual (no correspondido) de un joven adolescente y que terminará con la muerte del músico. Amor y muerte. 

Visconti estubo mucho tiempo buscando al joven actor que hiciera el papel de Tadzio. Sin embargo dice la wikipedia: "el cantante español Miguel Bosé, entonces un adolescente, fue un candidato a ese papel, pero su padre, el torero Luis Miguel Dominguín, se opuso" 1.

Esa imagen sostenida del barco haciendo su entrada en la ciudad con la iglesia de Paladio al fondo y las multitudes de turistas y sirvientes en una imagen de los inicios del turismo como hoy lo conocemos, se ha convertido en icono cinematográfico. Pero musicalmente, el adagietto es un momento cumbre de su creación. Alguien ha dicho que, según información del autor, quería expresar en él lo que sentía por Alma Mahler. No importa, lo que importa es la manera de llevar la orquesta, centrada en las cuerdas, a través de una calma que propicia una extasiada reflexión.





No podíamos perder la oportunidad de traer aquí a Daniel Barenboim, un músico completo, sensible y que sabe leer la intención de la pieza. En esta ocasión con la Chicago Symphony Orchestra, en la trienal musical de la ciudad del Rin.  





1. Visconti fue el padrino de Miguel Bosé, supongo que por la amistad que le unía a su madre, la gran actriz italiana Lucía Bosé. 

14 jul. 2017

De placeres celestiales. 4ª de Mahler.

   Volvemos a retomar las sinfonías de Mahler con su Cuarta Sinfonía y nos encontramos con un director que es imprescindible para el repertorio del compositor austriaco: Bernard Haitink. Este holandés es uno de los más grandes directores vivos. Según su página de la Wikipedia, (página bien documentada y escrita), Haitink cogió la orquesta del Concertgebouw siendo una de las mejores de Europa y la soltó siendo, para el criterio de muchos, la mejor orquesta del mundo.  Pero es que, además, se trata de un gran especialista en Mahler. De esta Cuarta Sinfonía tenemos las siguientes grabaciones realizadas por Haitink a lo largo del tiempo:

                                   ORQUESTA                                      SELLO            AÑO
                                   Royal Concertgebouw                       Philips             1967   
                                   Royal Concertgebouw                       Philips             1983   
                                   Berliner Philharmoniker                     Philips             1991
                                   Royal Concertgebouw                       RCO Live        2006
  
 Así que lo tenemos todo. Tenemos también un concierto en YouTube de septiembre de 2014 de la cadena pública holandesa de televisión NTR, con la orquesta de la cadena, con una imagen y un sonido de alta calidad, en la que podemos disfrutar del buen hacer de este director.
   La minuciosidad, la precisión, la claridad de la interpretación viene muy bien para un autor como Mahler que, no lo olvidemos, en su época fue conocido principalmente como director de orquesta. Creo que Haitink hace una lectura muy correcta de lo que tiene que ser una sinfonía mahleriana.  

   La sinfonía, dedicada a los placeres celestiales, se estrenó, dirigida por el compositor, en Munich en 1901 con escaso éxito, aunque hoy día es una de las que más se interpretan y se basa en un lied de “Des Knaben Wunderhorn”.


Das himmlische Leben
(aus "Des Knaben Wunderhorn")

Wir genießen die himmlischen Freuden,
D'rum tun wir das Irdische meiden.
Kein weltlich' Getümmel
Hört man nicht im Himmel!
Lebt alles in sanftester Ruh'.
Wir führen ein englisches Leben,
Sind dennoch ganz lustig daneben.
Wir tanzen und springen,
Wir hüpfen und singen,
Sankt Peter im Himmel sieht zu.
Vida Celestial
(De "El cuerno mágico del niño")

Disfrutamos los placeres celestiales
y evitamos los terrenales.
¡Ningún tumulto mundano
alcanza a oírse en el Cielo!
¡Todo vive en la paz más dulce!
¡Llevamos una vida angelical!
No obstante, somos muy alegres:
bailamos y brincamos,
¡brincamos y cantamos!
Entretanto, ¡San Pedro está en el Cielo!




   

13 jul. 2017

Aliños estilísticos. 3ª de Mahler

   Este verano me refresco por las noches escuchando las sinfonías de Mahler, que me traen los aíres de mi adorada Austria al salón de casa, ardiente por los calores del sur de España. No hace mucho dediqué varias noches a escuchar sus sinfonías dirigidas por el añorado Claudio Abbado, (que nos dejó en 2014).
   El primer amor nunca se olvida y la primera, que fue la sinfonía con que me inicié en la escucha de Mahler (vía Georg Solti) hace ya tiempo, (cuando en los años ochenta del siglo pasado se puso de moda el autor austriaco), ha sido durante mucho tiempo mi preferida. La segunda, no sé por qué razón, me deja algo indiferente. Ahora estoy oyendo la tercera, que es una sinfonía que va a más según avanza.
   Hace poco leí alguna crónica que ensalzaba la figura de Mariss Jansons y que decía que el director letón era, para los músicos profesionales, el mejor director actual. De modo que encontré en el YouTube una versión suya de la Tercera de Mahler  con la orquesta del Royal Concertgebouw de Ámsterdam y me dispuse a escucharla.




   La versión del nórdico director me dejó algo frío. Es verdad que no hay que introducir rubato en músicas donde tal recurso no se utilizaba, pero en la música romántica y postromántica, sería un uso historicista hacerlo, pues, es en el romanticismo cuando se utilizaba con más profusión, aunque no estuviera marcado en la partitura. De manera que, al día siguiente, me dediqué a escuchar una grabación más antigua, de cuando nadie se ruborizaba de usar el rubato y los fortes y pianos se exageraban un poquito más de lo que se pedía en la notación. Escuché la versión de Leonard Bernstein con la Filarmónica de Viena, Christa Ludwig, el Coro y los Niños Cantores de Viena, en una magnífica grabación del año 1.973. Dicen que los directores se vuelven más expresivos en sus movimientos según envejecen, este Bernstein de cincuenta y cinco años lo era, especialmente en el último movimiento titulado “Langsam. Ruhevoll. Empfunden”, (“Lento. Tranquilo. Con sentimiento profundo”).



   Un magnífico resultado. Pero hice un pequeño experimento. Terminada la obra, volví a escuchar de nuevo los tres últimos movimientos en la versión de Jansons poniendo atención en los evidentes cambios estilísticos y me di cuenta de la precisión y fidelidad del letón a los tempi, al ritmo exacto de la sinfonía, a la atención con que controlaba las dinámicas, dando como resultado un sonido menos expresivo, pero que si se escucha con atención es transparente y claro como el agua de un arroyo de montaña. La partitura, interpretada con esa precisión, es suficiente para expresar todo lo que hay que expresar, sin necesidad de aliños estilísticos.